Descripción
La compuerta antirretorno con conexión manguito para campana extractora: acero galvanizado, aluminio y cierre automático al primer uso.
¿Por qué entra aire frío por la campana extractora cuando está apagada?
Si alguna vez has notado corriente de aire, olor a humedad o incluso olores de cocinas vecinas saliendo por tu campana cuando está apagada, el problema casi siempre está en el conducto: sin ningún elemento que corte el paso, el tubo de extracción actúa como una vía abierta en ambas direcciones. El viento exterior, la diferencia de presión entre plantas o el tiro de un shunt compartido hacen que el aire circule libremente hacia el interior, arrastrando frío, condensación y, a veces, olores procedentes de otras viviendas.
Cierre automático sin consumo de energía ni mantenimiento
Esta compuerta antirretorno resuelve el problema con un mecanismo puramente mecánico: cuando el extractor empuja el aire hacia el exterior, las aletas de aluminio se abren dejando paso libre sin apenas resistencia al caudal. En el momento en que el flujo cesa, un resorte de acero inoxidable devuelve las aletas a la posición cerrada. No requiere alimentación eléctrica, no tiene partes que se desgasten en condiciones normales de uso y la junta interior de goma amortigua el golpe de cierre, evitando el ruido metálico habitual en válvulas de retención de gama baja.
Lista de argumentos
- Cierre por resorte de acero inoxidable: se activa en cuanto cesa el flujo, sin depender de la gravedad ni de la orientación del conducto.
- Aletas de aluminio ultraligeras: abren con caudales bajos, compatibles con extractores de bajo consumo o VMC de caudal reducido.
- Carcasa de acero galvanizado: resistente a la corrosión en ambientes húmedos como cocinas, baños y lavanderías.
- Junta interior de goma: sello hermético y amortiguación acústica al cerrar; elimina el golpeteo metálico en cada ciclo.
- Tira de espuma exterior: rellena irregularidades del conducto y evita microfugas perimetrales sin selladores adicionales.
- Conexión tipo manguito (macho): el conducto se introduce por el exterior de la válvula; encaje directo en tubos rígidos sin abrazadera.
- Conductos flexibles compatibles: se asegura con abrazaderas de acero estándar sobre el manguito; no requiere adaptadores especiales.
- Instalación en cualquier posición: horizontal recomendada, pero funciona en vertical; útil en trazados con codos o espacios reducidos.
- Sin herramientas especiales: encaje directo en el conducto existente; apta para sustitución de válvula deteriorada o con grasa acumulada.
Orientación correcta: el detalle que más afecta al rendimiento
La posición horizontal es la recomendada porque las aletas cierran por gravedad además de por el resorte, lo que garantiza el sellado incluso con corrientes de muy baja velocidad. En instalaciones verticales el resorte trabaja solo, por lo que conviene verificar que las aletas se muevan con libertad antes de fijar definitivamente el conjunto. Si el conducto tiene un codo justo antes de la compuerta, conviene dejar al menos un diámetro de distancia libre entre el codo y la entrada de la válvula para no alterar el perfil de flujo.
Cómo conectar el manguito: ajuste correcto según el tipo de conducto
Con la conexión de tipo manguito, el extremo del conducto se introduce por el exterior de la válvula, a diferencia de la versión con conexión interior. En tubos rígidos de PVC o metal el encaje es por fricción: introducir el conducto hasta el tope interno y comprobar que no presenta holgura lateral. En conductos flexibles, deslizar el extremo sobre el manguito hasta el tope y ajustar una abrazadera de acero a unos 10–15 mm del borde. Un apriete excesivo puede deformar el tubo flexible y crear un escalón que altere el flujo; uno insuficiente permite que el tubo se suelte con las vibraciones del extractor. La tira de espuma perimetral complementa el sellado, pero no sustituye la abrazadera en flexibles.
Mantenimiento: cuándo limpiar la compuerta antirretorno de la campana
En instalaciones de cocina, la grasa en suspensión se deposita gradualmente sobre las aletas y el resorte. Si la válvula de retención empieza a quedar entreabierta o a hacer ruido al cerrar, casi siempre es por acumulación de grasa, no por rotura. Se recomienda revisar el estado de las aletas cada 12–18 meses: retirar la compuerta del conducto, limpiar las aletas con un desengrasante neutro, aclarar con agua y comprobar que el resorte devuelve las aletas a la posición cerrada sin rozamiento. No usar disolventes agresivos sobre la junta de goma interior, ya que puede deteriorar el sellado.



